Volver al curso: RESET HORMONAL
No vuelves al mismo lugar
Has llegado al final de este programa, pero no vuelves al punto de partida.
Quizá todavía existan cosas que quieras mejorar.
Puede que algunos hábitos aún te cuesten, que no hayas conseguido todos los resultados que esperabas o que todavía tengas semanas en las que vuelvas a perder el ritmo.
Eso no significa que nada haya cambiado.
Ahora conoces mejor las señales de tu cuerpo.
Sabes que el cansancio no siempre se resuelve exigiéndote más.
Que comer mejor no significa comer perfectamente.
Que descansar también forma parte del proceso.
Que la fuerza se construye poco a poco.
Que una pausa no es un abandono.
Y que siempre puedes volver a una acción pequeña que te ayude.
Integrar también es avanzar
No necesitas recordar cada palabra de estas seis semanas.
Necesitas quedarte con aquello que te ha ayudado a entenderte mejor.
Tal vez sea una rutina.
Una forma diferente de preparar tus comidas.
Un entrenamiento que ahora te hace sentir fuerte.
Una pausa antes de reaccionar.
Una nueva manera de hablarte.
O la certeza de que tu cuerpo no estaba intentando sabotearte, sino adaptarse con los recursos que tenía.
Integrar significa permitir que estos aprendizajes encuentren un lugar en tu vida, sin convertirlos en otra lista de obligaciones.
No tienes que hacerlo todo.
Tienes que saber reconocer qué necesitas y cuál puede ser tu siguiente paso.
Antes de comenzar
Busca una postura cómoda.
Puedes hacer esta meditación sentada o tumbada.
No necesitas concentrarte perfectamente ni dejar la mente en blanco.
Solo darte unos minutos para reconocer el camino que has recorrido.
Durante la práctica, volverás a tu cuerpo, recordarás aquello que quieres conservar y visualizarás cómo deseas continuar cuidándote.
No para crear una versión perfecta de ti.
Para regresar a ti con más confianza.
Cuando termine la meditación
No te levantes inmediatamente.
Permanece unos instantes observando cómo estás.
Después, completa una sola frase:
A partir de ahora quiero seguir cuidándome desde…
Puede ser desde la calma.
Desde la fuerza.
Desde la confianza.
Desde la flexibilidad.
Desde el respeto.
O desde cualquier palabra que represente lo que quieres llevarte contigo.
Recuerda:
No vuelves al punto de partida. Continúas desde un lugar nuevo.
Tu cuerpo no necesitaba más presión. Necesitaba una dirección. Y ahora esa dirección también está dentro de ti.