Pero antes de todo eso… soy yo.
Una mujer intentando compaginar una profesión que me apasiona, una empresa, una casa, tres niñas, una familia, proyectos, sueños… y una vida que muchas veces va demasiado deprisa.
Durante mucho tiempo pensé que cuidarse era cuestión de organizarse mejor.
De encontrar más tiempo.
De conseguir llegar a todo.
Hasta que entendí que el tiempo no iba a aparecer. Tenía que aprender a hacerme un hueco dentro de la vida que ya tenía.
Y entonces entendí algo.
Yo también era esa mujer.
La que cuida.
La que organiza.
La que intenta llegar a todo.
La que quiere estar presente para los suyos sin desaparecer ella por el camino.
Ser madre de tres niñas cambió muchas cosas en mí.
También cambió mi manera de entender la salud de una mujer.
Porque cuidarnos no ocurre al margen de nuestra vida.
Tiene que caber dentro de ella.
Todo empezó con la fisioterapia.
Cuando empecé Fisioterapia todavía no sabía que acabaría dedicando gran parte de mi vida profesional a acompañar a mujeres.
Durante años he trabajado con cuerpos, lesiones, dolor, embarazo, postparto, suelo pélvico y recuperación.
Y cuanto más escuchaba a las mujeres que llegaban a consulta, más claro veía algo:
Muchas veces el problema no cabía únicamente en una camilla.
Y todo empezó a cobrar sentido.
Un espacio que nació de mi experiencia como fisioterapeuta, pero también de mi propia experiencia como mujer y como madre.
Porque después de años acompañando a mujeres entendí que cuidarnos no puede consistir únicamente en tratar lo que duele.
Necesitamos aprender a cuidarnos de una forma que podamos sostener en nuestra vida real.
Sin esperar a tener más tiempo. Sin intentar hacerlo todo perfecto.
Escuchando nuestro cuerpo, entendiendo lo que necesita y encontrando pequeñas formas de volver a elegirnos cada día.
Pero detrás de Vibrant Woman sigo estando yo.
Si quieres conocer a la mujer que hay detrás de todo esto,
déjame contártelo yo.
Un poquito de mi historia, de lo que creo, de cómo trabajo
y de por qué hago lo que hago.
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